En las carreteras de Colombia circulan a diario miles de camiones de carga. Pero detrás de cada volante no solo viajan productos: también van historias de vida, sueños y esfuerzo. Pensando en esto, Coca-Cola lanzó una iniciativa para reconocer a los conductores que hacen posible que sus bebidas lleguen a cada rincón del país, recorriendo largas rutas bajo el sol o la lluvia con dedicación y compromiso.
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Como parte de esta acción, diez camiones fueron decorados con palabras que reflejan la esencia de sus conductores. Palabras como “Berraquera”, “Camellador” y “Echado pa’lante” se convirtieron en símbolos sobre ruedas de la fuerza, el trabajo constante y la cercanía que los caracteriza.
Uno de ellos es Jorge Alirio Ruiz Fuentes, quien lleva 38 años en la compañía. Nacido en Contratación, Santander, trabajó desde joven en el campo y llegó a Bogotá en busca de oportunidades. Empezó en Coca-Cola como ayudante y luego pasó a ser conductor. Hoy su camión lleva el nombre “Berraquera”, un reflejo de la fuerza que lo ha guiado durante su vida.
También está Jonathan Andrés Rosales, conocido como “Camellador”. Creció en Nariño y llegó a Bogotá siendo muy joven. Empezó como ayudante y con esfuerzo logró convertirse en conductor. Gracias a su trabajo ha podido apoyar a su familia, en especial en la educación de su hermana y los sueños de su esposa. Para él, ver su camión rotulado es un reconocimiento a años de trabajo silencioso.
Por su parte, Carlos Torres Molina, “Echado pa’lante”, encontró en la conducción una verdadera vocación. Desde niño sintió la cercanía con la empresa, ya que su padre y su tío también trabajaron en Coca-Cola. Independiente desde los 16 años, hoy valora la posibilidad de conectar con clientes y comunidades en cada ruta. El día que vio el diseño de su camión coincidió con su boda, convirtiéndose en un momento doblemente especial.
Sobre esta iniciativa, María Teresa Pérez, directora de marketing de Coca-Cola para Colombia y Venezuela, comentó: “Queremos reconocer a quienes hacen posible que nuestros productos lleguen a cada rincón. Estos camiones son un símbolo de gratitud y admiración hacia personas que, con su trabajo diario, generan conexiones reales y contribuyen al bienestar de las comunidades”.
En los próximos días, estos camiones recorrerán sus rutas habituales por Bogotá, Leticia, Medellín, Barranquilla y Cali. Más que entregas, llevarán un mensaje de inspiración y recordarán que detrás de cada botella hay un viaje lleno de esfuerzo y corazón.