COPU

Search
Columna de Opinión: “¿Qué es el Corazón de Bogotá?”, por Gabriel Sánchez Olea, Gerente General de Movistar Arena / ¿Cómo crear historias impactantes cuando sorprender se ha vuelto tan retador? One Nutresa y Cherry Pickers lo demuestran en “¡Siempre listo con Chocolisto!” / Las noticias de marketing de la semana: marcas, creatividad e innovación / Esto puede salvarte la vida en más de una manera, Toyota y The Juju presentan: “Agárrate” / Nicolás Saade es nombrado como nuevo Director General para Gabrica / Nace Flint Latam en Colombia, Ecuador y Perú: creatividad worldclass con un conocimiento profundo de los negocios de la región / ¿Buscas destacar en el mercado publicitario? Descubre “Portfolio Tips”, la nueva guía audiovisual de Portfolio Night “The One Club for Creativity” Guatemala, con el apoyo de COPU / ¡A agendar el 24 de octubre! Dîner en Blanc vuelve a Cartagena reuniendo gastronomía, moda, marcas y más de 80 artistas en escena /
GaboMovistar_11zon

Columna de Opinión: “¿Qué es el Corazón de Bogotá?”, por Gabriel Sánchez Olea, Gerente General de Movistar Arena

Un corazón puede representar muchas cosas: amor, pasión, fuerza y vida. Pero si le agregamos dos paréntesis a cada lado, comienza a latir, a vibrar, a transmitir energía. Ese corazón en movimiento es hoy el símbolo de un lugar que hace ocho años puso a Bogotá a latir a otro ritmo: el de la música en vivo.

–

El Corazón de Bogotá nació de la apuesta de un grupo de empresarios que decidió transformar el antiguo Coliseo El Campín en una arena capaz de recibir las producciones más exigentes del mundo. Era una apuesta por una industria que durante décadas había crecido a pulso, gracias al esfuerzo de promotores, artistas y empresarios que, enfrentando innumerables obstáculos, habían comenzado a abrirle a Colombia un espacio en el circuito internacional del entretenimiento.

La transformación fue posible gracias a una alianza público-privada que permitió recuperar un escenario deteriorado y convertirlo en una infraestructura de talla mundial. Hoy, ocho años después, nuestra arena ocupa lugares destacados en los rankings internacionales de asistencia de Pollstar y Billboard, y Bogotá se ha convertido en una parada fundamental para las giras que recorren Latinoamérica.

Pero quizás lo más importante de esta historia no aparece en ningún ranking.

En estos ocho años hemos visto cómo el ecosistema del entretenimiento en Colombia se ha desarrollado a una velocidad sorprendente. Hoy tenemos promotores conectados con los mercados internacionales, empresas de producción técnica capaces de operar bajo estándares globales y cientos de profesionales que han encontrado en esta industria una oportunidad para especializarse y crecer. A esto se suma un público cada vez más exigente y sofisticado, y artistas colombianos que han conquistado los primeros lugares de las listas de reproducción del mundo.

Más de seis millones de personas han pasado por nuestra arena. Solo en 2025 recibimos a más de un millón de asistentes en 168 eventos y, desde nuestra apertura, más de 700 artistas nacionales e internacionales han pisado nuestro escenario. Detrás de esas cifras hay millones de historias que comenzaron mucho antes de que se encendieran las luces y que seguramente seguirán vivas mucho después de la última canción.

Durante la pandemia, cuando tuvimos que apagar la música, abrimos nuestras puertas para algo completamente distinto: allí se administraron más de 800.000 dosis de vacunas. Un escenario construido para reunir a las personas alrededor de la música encontró una nueva manera de servirle a Bogotá cuando más lo necesitaba.

Con los años hemos entendido que una arena es mucho más que su infraestructura. Podemos imaginar un edificio, diseñarlo, construirlo, dotarlo de tecnología y prepararlo para recibir a los mejores artistas del mundo. Pero hay algo que no podemos construir por nuestra cuenta: el significado que ese lugar termina adquiriendo para las personas.

El Corazón de Bogotá está hecho de las canciones que hemos cantado juntos, de los artistas que han cumplido sus sueños sobre nuestro escenario, de los promotores que han apostado por traer grandes espectáculos, de los trabajadores que hacen posible cada evento y de los recuerdos que millones de personas se han llevado a casa. Esa es su verdadera identidad, una que trasciende la infraestructura y se arraiga en la historia de nuestra ciudad.

Hoy estamos a pocas semanas de abrir DAVIarena en Sabaneta y es inevitable sentir muchas de las mismas emociones que vivimos hace ocho años: la ilusión de comenzar algo nuevo, las incertidumbres de una apuesta de esta magnitud y la convicción de que el entretenimiento puede transformar nuestras ciudades.

Queremos que Medellín y el Valle de Aburrá tengan un escenario que impulse su talento y atraiga nuevas oportunidades. Pero también queremos pensar el entretenimiento desde una perspectiva regional. No se trata de que una ciudad le quite protagonismo a otra, sino de construir una red de escenarios que permita atraer más giras internacionales, fortalecer la circulación de artistas nacionales y generar nuevas oportunidades para las economías locales.

Y, sobre todo, esperamos que algún día los habitantes del Valle de Aburrá encuentren en DAVIarena algo que trascienda sus instalaciones. Que lo hagan suyo y que ese escenario termine formando parte de la identidad de su ciudad.

Porque si algo nos ha enseñado esta historia es que podemos construir escenarios, pero son las personas quienes los hacen latir.

Y ese latido, compartido por millones de personas durante ocho años, es lo que hoy llamamos el Corazón de Bogotá.

Compartir:

Anuncios