Ahora que estamos empezando a vivir “una nueva realidad”, es importante entender la transformación de las marcas, que pasaron de “ver la luz al final del túnel” en 2020, luego por un reset obligado en 2021 y ahora a moverse hacia un restart en este 2022, que debe proyectar y enfocar los esfuerzos de marca donde se construya hacia el largo plazo, descubriendo el propósito real de cada una de ellas dentro de la vida de los consumidores.
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Y es que decir que el comportamiento del consumidor ha cambiado desde la pandemia del COVID-19 es un eufemismo. Hemos sido testigos del ritmo acelerado de los cambios de vida, ahora logramos hacer varias tareas a la vez, usamos más de dos dispositivos, interactuamos en más de tres redes sociales simultáneamente y todo esto, sumado a la predicación de la acelerada penetración de internet, resultó dándole vida a una hipótesis que debe preocuparnos: el consumidor del futuro es 100% digital.
El desenfrenado discurso digital y del metaverso, nos ha hecho creer que estamos a segundos de perder nuestra materialidad y convertirnos en líneas de código. La realidad es que nos hemos convertido en consumidores híbridos®, donde la línea entre lo real y lo virtual, no es la que divide los dos mundos, sino la que los conecta. Todos los entornos digitales se alimentan de la realidad física y viceversa. Hoy en día, las marcas ya no pueden confiar en un momento aislado para crear conexiones con las personas. En su lugar, deben utilizar múltiples puntos de contacto para llegar a los consumidores y convertirlos de forma efectiva, de ahí que hayamos desarrollado una nueva manera de hacer nuestro trabajo que hemos denominado en Buentipo, marketing multidimensional®. Si se centran en el momento y el lugar en el que se relacionan, así como en lo que dicen y cómo lo dicen, las marcas pueden abrirse paso entre este “mar de igualdad” en el que estamos nadando y empezar a crear contenidos, canales, historias, experiencias y entretenimiento que resulten en conexiones duraderas.
Estos nuevos consumidores híbridos®, y su nuevo entorno multidimensional nos pone como marcas, una oportunidad única: sumergirnos en un entendimiento real y profundo de su comportamiento en todas las dimensiones. Esta tarea no será sencilla porque la exploración y la experimentación será una constante con la que debemos enfrentarnos día a día. Habrán días llenos de miedo, otros llenos de incertidumbre y otros de emoción. Lo que sí es indudable es que a lo largo de la historia mundial, una crisis global ha detonado siempre una nueva era de pensamiento y desde hoy, tenemos la oportunidad de decidir nosotros mismos cómo queremos que sea el renacimiento de las marcas del siglo XXI.