El consumo en Colombia ya no es solo una transacción: es una declaración. Hoy, el consumidor colombiano evalúa, compara, exige y denuncia. Según el estudio de ODEM, más de 8.200 menciones espontáneas sobre sostenibilidad y consumo consciente se registraron en solo un mes, mostrando un aumento del 2785 % respecto a periodos anteriores.
La conversación ya no se limita al precio o la calidad: ahora se habla de valores, coherencia y propósito.
El nuevo consumidor consciente es informado, emocional y estratégico.
Las marcas que no entiendan esta evolución están fuera de juego. ¿Tu marca solo vende… o también representa algo?
Hallazgo #1
— La sostenibilidad ya no es solo verde
El 84 % de las menciones sobre sostenibilidad provienen de personas, no de marcas. Y lo más importante: ya no se habla solo del medio ambiente. El discurso se ha ampliado para incluir inclusión, ética empresarial, justicia social y participación comunitaria.
Este giro demuestra que la sostenibilidad ya no es solo plantar árboles o hablar de reciclaje. Ahora implica un compromiso integral con las personas, los territorios y los valores colectivos.
El discurso verde se quedó corto. La sostenibilidad es interseccional.
Amplía tu narrativa. Hablar de sostenibilidad es hablar de dignidad, comunidad, accesibilidad y cambio real.
En al menos 40 menciones, los usuarios acusaron directamente a marcas de greenwashing. El consumidor consciente colombiano está alerta y no se traga discursos sin sustento. Frases como “puro marketing verde” o “no cumplen lo que prometen” son comunes.
La confianza se ha vuelto un activo escaso. El consumidor ya no cree en campañas vacías: exige datos, certificaciones, impactos reales y transparencia radical.
La promesa sin prueba es el nuevo pecado de marca.
Sustituye los slogans por evidencia. Comparte resultados, muestra procesos y permite que otros cuenten tu impacto.
Hallazgo #3
La sostenibilidad se construye desde lo local
Las marcas que más resonaron en ciudades específicas fueron aquellas con presencia tangible y proyectos locales. Por ejemplo, Grupo Argos en Medellín y Carvajal en Neiva generaron más conversación positiva en los territorios donde su impacto es visible y cotidiano.
La escucha social lo confirma: la sostenibilidad sin territorio es solo marketing. Lo que importa es dónde actúas, con quién lo haces y cómo transformas lo cercano.
El consumidor no busca promesas globales, sino cambios reales en su entorno.
Territorializa tu impacto. Asóciate con liderazgos locales, cuenta lo que haces en cada ciudad y haz que tu marca se sienta parte de la comunidad.
Aunque la mayoría de marcas tienen menciones neutras, algunas —como Natura, Alpina y Nutresa— lograron generar conexión emocional genuina. Natura, en particular, destacó con un alto porcentaje de menciones positivas y afectivas.
Este vínculo emocional no surge por accidente: nace de acciones coherentes, relatos humanos y causas visibles. Las marcas que solo informan, se quedan en el plano racional. Las que emocionan, construyen pertenencia.
La sostenibilidad no se dice: se siente.
Integra historias reales, muestra a las personas detrás de tus procesos, y conecta con emociones colectivas. Ahí está la diferencia.
Hallazgo #5
No basta con un solo eje
Solo cuatro marcas (Natura, Alpina, Nutresa y Postobón) lograron estar presentes en los tres ejes clave de la sostenibilidad: ambiental, social y empresarial. Las demás se quedaron cortas: unas se enfocaron solo en lo ecológico, otras solo en procesos o comunidad.
El consumidor consciente busca integralidad. No basta con usar empaques reciclables si no cuidas tu relación laboral. No sirve apoyar causas sociales si tu gobernanza no es ética.
La sostenibilidad no es un esfuerzo parcial, es una estrategia total.
Desarrolla y comunica una visión 360°. Solo las marcas que integren los tres ejes lograrán reputación, preferencia y fidelidad duradera.