El Festival Vallenato 2025 recibió a más de 227.000 asistentes, un aumento del 8% respecto al año anterior. Este no es solo un dato demográfico, representa una explosión de emociones, rituales colectivos y consumo cultural concentrado en seis días. En este ecosistema, el consumo de licor no es un acompañamiento casual, sino un símbolo emocional y social.
Para las marcas, el festival no es solo un evento musical, es un territorio emocional.
Las marcas de licor tienen aquí un escenario privilegiado para conectar con una audiencia masiva, emocionalmente abierta y culturalmente predispuesta al consumo simbólico.
Cerveza,
lider de la conversación
Durante el festival, la cerveza concentró el 69.2% de todas las menciones digitales relacionadas con licor. Palabras como “🍻”, “tomando”, “parranda” y “plan zanahoria” dominaron la nube de conversación, revelando su integración total en el relato colectivo del festival.
Las marcas más asociadas a esta categoría fueron Águila, Costeña y Club Colombia, siendo Águila la más promocionada, pero también la que generó mayor fatiga en la audiencia por su sobreexposición.
La cerveza no solo se consume, se cuenta. Es símbolo de celebración diurna, de comunidad, de lenguaje festivo.
Las marcas cerveceras que hablen como la gente con humor, espontaneidad y empatía tienen el terreno abonado para consolidar su narrativa emocional en estos espacios culturales.
El 3 de mayo, el ron superó al aguardiente en menciones digitales, gracias al ascenso de marcas como Ron Viejo de Caldas. Su alta presencia en conciertos, fiestas privadas y eventos nocturnos lo posicionó como el licor del desenfado, con fuerte eco en contextos modernos y juveniles.
Con un 10.5% de participación en la conversación, el ron aún tiene un camino por recorrer, pero lo hace con una ventaja clave, su crecimiento es orgánico, con menciones emocionales no impulsadas por pauta.
El ron representa la transición entre lo tradicional y lo nuevo, entre lo formal y lo espontáneo.
Con una inversión moderada en activación digital, las marcas de ron pueden consolidarse como protagonistas culturales entre públicos jóvenes y fiestas urbanas.
Old Parr
el whisky vallenato por excelencia
Entre todas las marcas mencionadas en el festival, Old Parr se destacó por su alta resonancia orgánica, sin depender de campañas publicitarias agresivas. Es el whisky más vinculado emocionalmente al Festival Vallenato, y para muchos asistentes, forma parte de la experiencia tradicional de la fiesta.
Su presencia no solo está ligada al consumo, sino a momentos de homenaje, nostalgia, y respeto, especialmente en eventos que rinden tributo a íconos vallenatos como Poncho y Emiliano Zuleta.
Old Parr no necesita gritar para ser escuchado. Su narrativa de elegancia, arraigo y legado ya está construida por los mismos consumidores.
Las campañas que profundicen en este vínculo emocional —con estética cuidada y relatos patrimoniales— pueden reforzar su imagen como el “whisky vallenato”, un símbolo silencioso pero poderoso.
Dos marcas brillaron por su percepción positiva, Aguardiente Real y Costeña, ambas con 0% de menciones negativas y una conversación digital 100% espontánea. Aunque con menor volumen, estas marcas lograron posicionarse como cercanas, auténticas y regionales.
Aguardiente Real, por ejemplo, mostró un 50% de sentimiento positivo sin inversión en pauta, lo que revela un fuerte arraigo emocional en nichos específicos del Caribe colombiano. Lo mismo ocurre con Costeña, mencionada como “la cerveza del pueblo”.
La percepción positiva no siempre se compra, muchas veces se construye desde la conexión con el territorio y la gente.
Con una estrategia de visibilidad inteligente y narrativa local, estas marcas pueden escalar rápidamente su posicionamiento sin perder su autenticidad.
Cada trago
cuenta una historia distinta
En el Festival Vallenato, cada tipo de licor funciona como un símbolo emocional y cultural distinto:
- Cerveza: comunidad, humor, aire libre.
- Aguardiente: tradición, nostalgia, celebración.
- Ron: desenfado, juventud, celebración nocturna.
- Whisky: distinción, homenaje, exclusividad.
Estas bebidas no solo se consumen, se narran, se comparten y se ritualizan. Las emociones que evocan son el verdadero valor para las marcas. Los emojis, los memes, los brindis dedicados y las historias personales en redes sociales no giran en torno al producto… giran en torno a lo que representa.
El licor en el festival no es solo una bebida. Es un lenguaje emocional.
Las marcas que se alineen con el relato cultural y emocional del evento podrán construir posicionamiento auténtico y duradero, más allá de la pauta.